Financiación para el desarrollo sostenible

– El desafío que plantea el crecimiento económico sostenible junto con la optimización de los recursos que son cada vez más escasos requiere una clara respuesta con instrumentos de financiación apropiadas.

– El contexto de las actuales tendencias mundiales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, el régimen de financiación dentro del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea y los desafíos del cambio climático después de la COP21 promoverán nuevas formas de financiación que facilitarán la ejecución de los proyectos en este desafío.

– Multilaterales y fondos públicos o privados que buscan no solo retorno económico sino también impacto social y medioambiental, llega para quedarse la financiación de impacto.

– La medición y la colaboración, junto a los previsibles buenos datos de crecimiento, parecen ser las claves en torno a las cuales va a girar el sector de la inversión de impacto durante 2016. El fenómeno de la inversión de impacto social, es decir de invertir en empresas rentables y que a la vez generen impacto positivo, está en auge. El año que comienza puede ser el punto de inflexión para la inversión de impacto social en nuestro país, con mayores crecimientos en volumen y número de actores. Desde el estallido de la crisis económica y el sinfín de nuevas oportunidades que ofrece la tecnología, cada vez son más los que se replantean que ética y economía son inseparables y toman nuevas decisiones a la hora de pensar qué hacer con su dinero.

– En paralelo, los emprendedores sociales en el ámbito de los proyectos de agua y energía dirigidos hacia las comunidades rurales de los países emergentes están proponiendo nuevas alternativas llevando así al sector privado a los sectores públicos tradicionales de cooperación para el desarrollo. Pero no basta con generar ideas innovadoras y transformadoras ni trabajar más duro: hay que conseguir un soporte financiero que permita seguir creciendo.